Estas pequeñas placas de hierro, metal o bronce son generalmente ignoradas por los habitantes de Buenos Aires.
Pero estas placas -desde los inicios mismos de la urbanización de Buenos Aires- han sido una referencia indispensable para determinar la altura de las veredas, de las aceras, los sistemas de cañerías, y finalmente, las coordenadas de toda la ciudad.
Adoptando el legendario concepto morfológico utilizado por los Becher para catalogar la arquitectura industrial me dediqué a descubrir y fotografiar estas diminutas placas -no existe un registro público por el que se pueda acceder fácilmente a conocer sus ubicaciones- que misteriosamente aparecen en algunas de las esquinas en las que dos calles se encuentran en nuestra enorme ciudad.